Tempus Fugit

La estética de lo decadente. La plasticidad de los espacios post-industriales, de las estructuras y los elementos que habitaban esos espacios. Lugares e infraestructuras representativos de una sociedad instalada en otras épocas y que, seguramente, resultaron modelos de un desarrollo económico e industrial que tuvo su recorrido, su periodo de nacimiento, crecimiento y ocaso y que ahora se enfrenta a su desaparición o cuando menos a su transformación en espacios absolutamente diferentes a lo que fueron concebidos.

La colección Tempus Fugit quiere rescatar del olvido estos restos de antiguas industrias mineras, navales, ferroviarias, siderometalúrgicas, tratando de devolverles la memoria.

Tempus Fugit se recrea en el paso del tiempo. En un trabajo de arqueología industrial que recupera elementos, espacios, símbolos, representativos de otras circunstancias históricas y sociales.

Pero también es una reflexión sobre lo inexorable. Sobre el paso del tiempo. Sobre la llegada de la decadencia y el ocaso en lo material, buscando un paralelismo con nuestros ciclos vitales.

La búsqueda de la belleza y de la plasticidad en lo decadente plantea, a la vez, otra serie de cuestiones, seguramente sin una única respuesta, sobre el significado de palabras como desarrollo, evolución, modernización, porvenir…
José Miguel Llano

Buques que cruzan el mundo
y dormitan en los muelles.
Fundiciones donde tratar
el mineral del subsuelo.
Empleos que nutren
al hombre nacido de la tierra.

Recias grúas como esqueletos soberbios.
Fortines de ladrillo y acero.
Astilleros donde gestar moles flotantes.

Qué queda de los colosos
que el viento degrada.
Qué queda del apogeo,
el sortilegio del hierro.

Sólo huellas y vestigios.
Todo es ya escenario de un sueño desfasado,
decorados del propio purgatorio.
Todo necrópolis de la era de esplendor.
(© Fernando Palazuelos)